Entrades

S'estan mostrant les entrades d'aquesta data: març, 2017

Res no és mesquí

- Res no és mesquí ni cap hora és isarda -. (Vas dir  ) - I no som mai un plor sinó  un somriure fi que  es dispersa com grills de taronja -. (T' hagués  dit, si hagués estat capaç) ( Al menys   hagués  pogut dir-te): - Salvat Papasseit? La gent acostuma a defugir la poesia en contextos públics com el metro o l'autobús. És com si només hi cabessin banalitats a les andanes de les estacions, tals com: - Yo   también  te  quiero ,  mi  vida,  esta   noche   soy   toda   tuya  (mentre es pinta els llavis i es mira, hipnòtica, a través del reflex d'una de les absurdes finestres del metro). O...: -  És clar , diuen que el  pepino  s'ha encarit amb això de la capa d' ozono - ( pero  ningú li cedeix el lloc  a la pobra  senyora). (Jo normalment porto música als  timpans  perquè  si no  m'avorreixo i m'adormo o em despisto i em passo de parada) A vegades, molt ...

Me gusta que te guste que me guste

Me gusta que te guste que me guste perderme mientras espero a que me encuentres. Me gusta que te guste que me guste mirarte, sin saber si quiera que te estoy mirando, siempre. Me gusta que te guste que me guste leerte entre líneas, cómo cuando no dices nada y sonríes por dentro. Me gusta que te guste que me guste desesperarme con el sistema,  la deshumanización y/o la robótica (¡malditos ignorantes!). Me gusta que te guste que me guste tu presencia, tu silencio, tu elegancia, tus palabras justas, hondas, caleidoscópicas...¡Vivas! Me gusta que me guste que te guste hacer el bien, me gusta que te guste jugar al escondite y viajar en el tiempo como los niños o los genios (¿no es lo mismo?). Me gusta que te guste que me guste el cinismo pero sea, a fin de cuentas, una romántica. Me gusta que te guste que me gustes. Y a ti… ¿Te gusta que me guste que te guste…?

'La hierba nunca crecerá bajo mis pies'

Llegué bastante pronto, con un bistec en el esófago y la cotidiana sensación de que sería un día como cualquier otro. La puerta estaba abierta, sonaba algo así como Chet Baker. Hacía un año o más que había dejado de frecuentar los locales nocturnos del barrio, pensaba que ya lo sabía todo de la gente, de las conversaciones, de los licores, del sexo, de las fragancias. Y mientras los músicos llegaban y la gente se sentaba y se apagaban las luces empezó a escuchar una voz que no era como las de siempre, una voz que parecía atravesar no sólo los tímpanos, sino también los nervios, el sudor, la tensión, la hostilidad, y por un momento el mundo era eso, gente que se escucha y se entrega, y nada más. Terminó el concierto, recogí mis cosas, y pensé que eso era lo máximo que podía esperar de una noche de sábado. Me disponía a huir vilmente cuando 7 me sonrió, extasiado, y mientras él me hablaba empecé a sentir que si volvía a casa seguiría siendo la misma, y entonces ella (un 4), senta...