Anatomía del olvido
Una
mujer, Cassandra… (Pues si pudiese
elegir, seguiría siendo mujer, y no por razones de ideología feminista -aunque también podría ser-, sino más bien por
razones de índole moral, pues no quiero ni imaginar qué sienten los hombres, la
magnitud de su deseo, etc., para llegar a cometer semejantes atrocidades, no es
necesario dar ejemplos, creo), experimenta
en contra de su propia voluntad un fuerte sentimiento de culpa cada vez que
logra algún propósito (por más nimio que este sea) y, como consecuencia de ello, se abstre Caer rendida. Ser runa. Ser runa. Runa. Runa. Runa. Flotar entre la
pólvora, ser invisible, transparente, y al mismo tiempo inconmensurable, viva, cuerpo,
vísceras, vía de escape y se disocia hasta
olvidarlo todo, Hay una música, una música silente y constante, por debajo de nosotros,
de nuestras miradas, de nuestros anhelos y esperanzas, de nuestras memorias. como
si se tratase de un sueño.
Cassandra… Estamos
en el barrio chino. Son las diez de la noche. Me imagino a mí misma como la
protagonista de un film de la nouvelle vague. Vengo aquí porque puedo ser anónima, está permitido.
Hay una música, una música silente y
constante, por debajo de nosotros, de nuestras miradas, de nuestros anhelos y
esperanzas, de nuestras memorias. Esto implica que una puede socializar, o
si lo prefiere (como suele ser mi caso), mantenerse al margen. Cassandra… Aquí
casi nadie me necesita, ni yo necesito a nadie. Escribo, la gente entra y sale,
son sólo formas borrosas. Caer rendida.
Ser runa. Ser runa. Runa. Runa. Runa. Flotar entre la pólvora, ser invisible,
transparente, y al mismo tiempo inconmensurable, viva, cuerpo, vísceras, vía de
escape. Da la impresión que se asombran al ver a una mujer vestida de sábado noche,
sola, escribiendo compulsivamente. Cassandra… No importa lo que escribamos,
cuáles sean nuestras justificaciones teóricas, morales o estéticas, al final,
cuando realmente escribimos, escribimos lo que nunca quisimos escribir. Pero
eso una lo ignora. ¿Entienden? Hay una música, una música silente y
constante, por debajo de nosotros, de nuestras miradas, de nuestros anhelos y
esperanzas, de nuestras memorias. Es
decir, una escribe y, acto seguido, sentencia una línea narrativo-ideológica-inconsciente
que años después deviene real. Cassandra… Siento la necesidad de escapar
constantemente de algo que desconozco por completo. Cualquier tipo de
compromiso me produce vértigo. Quiero irme.
En este lugar conoceré a alguienCassandra… Yo estaré
escribiendo y alguien me interrumpirá, Caer
rendida. Ser runa. Ser runa. Runa. Runa. Runa. Flotar entre la pólvora, ser
invisible, transparente, y al mismo tiempo inconmensurable, viva, cuerpo,
vísceras, vía de escape. un hombre que tiempo atrás habré conocido en algún
lugar y al cuál deseo quizás, según cómo
me encuentre esta noche. Lo confieso, a
veces necesito ser cosificada, a veces es agotador ser, existir, devenir.
Cassandra… Quiero
decir que a veces dejar de existir, no ser nadie, es un placer inconmensurable.
Hay una música, una música silente y
constante, por debajo de nosotros, de nuestras miradas, de nuestros anhelos y
esperanzas, de nuestras memorias. Ahora bien, quede claro que esto no es
una apología del olvido. Más bien... una... anatomía del olvido. Pero esto lo
dejamos para más adelante. ¿Os parece?
Pues bien, podríamos resumirlo en que hoy acabaré
saliendo después de... ¿un año? Porque al despertarme he vuelto a sentir mi
cuerpo. Cassandra… No he llegado a las
membranas todavía, escamas, piel muerta, escamas piel muerta, escamas piel
muerta... En este mismo instante una
pelea de perros, la gente mira embelesada el acontecimiento mientras yo pienso son las energías, aunque no soy nada mística,
me lo prohibieron en casa, no estoy ni bautizada! Pero ese es otro maldito
tema. Joder. Siempre he captado las energías al instante. Y es una jodienda. Aquí la gente no piensa, o lo
disimula. Todo es más... fácil. Soy un espectro. No existo. Qué alivio. Por fin tengo cuerpo. Casi puedo
empezar a sentir mi sexo. Pero no. No todavía. Y la cuestión es que amo. Hay una música, una música silente y
constante, por debajo de nosotros, de nuestras miradas, de nuestros anhelos y
esperanzas, de nuestras memorias. Es mi mecanismo de abstracción física
favorito (el mental es la escritura, por supuesto). El baile es un paraíso. Un
oasis del olvido. Cassandra… Un agujero
negro a veces. Caer rendida. Ser runa.
Ser runa. Runa. Runa. Runa. Flotar entre la pólvora, ser invisible,
transparente, y al mismo tiempo inconmensurable, viva, cuerpo, vísceras, vía de
escape La supervivencia otras. En fin, me imagino en un futuro inmediato
abrazando a un hombre desconocido del que no querré saber absolutamente nada
por (demasiado guapo, demasiado sabio, demasiado joven, demasiado altivo,
demasiado formal, demasiado alternativo, etc.,) sólo para volver a sentir mi
cuerpo. A mí lado una prostituta cuenta lo agotada que esta de trabajar
mientras yo escribo y escucho sin escuchar y...
Voy
a ser breve. Ella se encuentra escribiendo
compulsivamente e imaginando que alguien la interpela- de lo cual huye
constantemente- sólo porque necesita recuperar la sensación de ser vivo,
corporeizado. Baila. Sigue un patrón rítmico. Se abstrae y olvida. Cassandra… Multipliquémoslo
por 5, 6...o cuanto uno prefiera. Hay una
música, una música silente y constante, por debajo de nosotros, de nuestras
miradas, de nuestros anhelos y esperanzas, de nuestras memorias.
Sea como sea acabaremos obteniendo una fórmula
explosiva, entre la pólvora, vía de escape =
OLVIDO.
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